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viernes, 27 de julio de 2012

POBLADORES DEL JARILLON DEL RIO CAUCA: LOS SAMANES DEL CAUCA


POBLADORES DEL DIQUE DEL RÍO CAUCA: LOS SAMANES DEL CAUCA

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

Lo primero que deseo expresar es que los pobladores del dique (técnicamente jarillón) del río Cauca no son homogéneos, pues sus procesos de ocupación han sido diferentes en términos de tiempo, espacio y origen. Asentamientos que tienen más de 30 años así como otros, mucho más recientes. No son los mismos los pobladores de Samanes del Cauca que los habitantes que se ubicaron en el sector de Villa Moscas. Son comunidades distintas. El origen de algunos de estos sectores contó con la participación de los mismos organismos del estado, de agentes y empleados estatales tanto nacional como local.

Lo segundo tiene relación con las viviendas y el entorno. Sector fresco, tranquilo, amplio y  arborizado, que le impregna una imagen de vereda más que de barrio, donde las relaciones de la tradición campesina se marcan todavía fuertemente y donde las personas desarrollan actividades agrícolas, ganaderas integradas a la estructura física de la casa. Esto se contrasta con lo que se puede ver a tan solo 200 metros, frente al asentamiento, con urbanizaciones como Valle Grande o Talanga donde las viviendas no alcanzan los 60 metros cuadrados, unas montadas sobre otras y donde el espacio público es reducido a pasajes peatonales y no calles. Casas que asfixian de calor, a altos costos, con endeudamientos de hasta 15 y 20 años y sin posibilidad de ampliación. Una casa lote en Samanes representa por lo menos la mitad de una manzana de casas en Valle Grande.

Lo tercero y tal vez la más importante es que frente a esa mirada estigmatizadora que elaboran  gobierno, periodistas y políticos, que dicen que estos pobladores son miserables, uno se encuentra con una realidad diferente. Una comunidad que viene tejiendo su red social, que construye un conjunto de valores comunitarios y vecinales que les ayuda a reforzar sus lazos de solidaridad, de amistad y cooperación. Valores indispensables para la construcción de ciudad y comunidad, en Cali han ido desapareciendo, diluyendo y quedándose en el olvido. 

Mientras que en Los Samanes del Cauca se percibe la unión de la comunidad, en algunos barrios de Cali surge el egoísmo, la envidia y la fragmentación. Mientras que en Los Samanes del Cauca la comunidad trabaja por la proximidad entre los integrantes, en los nuevos barrios de Cali como las urbanizaciones y los conjuntos cerrados producen integrantes des-unidos y lejanos, a pesar de su proximidad. Pareciera ser que lo que se viene perdiendo en los barrios tradicionales de Cali, se viene ganando en estos asentamientos humanos. Y esto parecer ser un logro del trabajo en comunidad, de sus líderes y de la participación ciudadana, que ha percibido el valor que tiene la solidaridad para reforzar el espacio público y el encuentro. De los hechos interesantes es que mientras que en otros sectores de la ciudad de Cali, las Juntas de Acción Comunal tienden a perder su sentido para el habitante del barrio, en Los Samanes del Cauca, esta institución al contrario se fortalece, se legitima y se alista a la resistencia y la sostenibilidad de la existencia de la comunidad.

De igual forma, frente a la imagen perturbadora que expresaba que los habitantes del jarillón son delincuentes, los propios habitantes del sector expresan algo diferente. Para los pobladores de Samanes del Cauca, su presencia genera un conjunto de ventajas de seguridad para los sectores vecinos. Es decir, la presencia de estos actores sobre el dique impide la presencia de actores criminales que han utilizado de modo regular los diques para botar cadáveres, organizar pandillas y cometer actos delictivos sobre el sector de las urbanizaciones. Para el poblador de Los Samanes del Cauca, éste se convierte en un aislante que de alguna forma hace más seguro el sector, precisamente por la red de protección y seguridad que posee  esta comunidad.

Finalmente, quiero expresar que me encuentro con personas humildes, en su mayoría mujeres, que les ha tocado levantar sus familias y ahora levantan la comunidad. Mujeres que en sus rostros reflejan el trabajo arduo de enfrentar una sociedad llena de injusticia, impunidad, corrupción y violencia. Una sociedad carente de institucionalidad seria que tenga la capacidad de atenderles sus problemas, sus necesidades y que les escuche. Instituciones del Estado, muchas de ellas manejadas con redes de clientelismo y corrupción.

Estas hechos descritos, por ahora de modo superficial, solo son posibles de expresar cuando se ha estado en el lugar, cuando se logran ingresar en la comunidad y profundizar en sus acciones, en su vida cotidiana; como lo expresa Clifford Geertz, ir a los sitios, estar con la comunidad para luego volver con información sobre la gente que vive allí, y poner dicha información a disposición de la comunidad profesional de un modo práctico. Y esto debe verse también reflejado en la capacidad del científico social en fortalecer la sociedad civil y la comunidad. Esto es trabajar por una forma distinta de democracia.

26 de julio de 2012